¿Depresión…?

Adrián es la persona más triste que jamás he conocido. He conocido algún rostro pálido pero sin duda, ninguno tan taciturno y quejumbroso como Adrián, siempre con sus miedos en la boca, con la nostalgia de haber perdido su vida, pesadumbre de seguirla perdiendo.

Alguien tan cerrado a las bondades de la vida que hasta un fresco zumo de temporada lo asustaba.

Él afirmaba que era depresivo, y se lo tomaba muy en serio, repitiendo una y otra vez que lo era, que estaba fuera de servicio, que la vida era una mierda, y todo esto lo reafirmaba día a día a pesar de su nutrido sueldo, de su coche de empresa sin cargo, de sus amigas que le perdonaban y le querían como era aunque últimamente lo querían más allá que acá.

Era insufrible vivir con un agujero negro, una babosa que camina lenta dejando su baba de lágrimas.

Una mañana calurosa llegué a la conclusión de que le faltaba un brazo, un brazo en el cerebro. Padecía una clase de mutilación de la vida, físico y químico al mismo tiempo, que con su sola voluntad no era capaz de curar, al menos, eso era lo que él decía…

También decía que se iba a suicidar pero que nadie le comprendía, que este mundo no era para los sensibles, como él.

Todo esto parece demostrar que hay enfermedades incurables y que la depresión debe estar entre ellas. Lo desconozco, tampoco soy psiquiatra ni me gustaría serlo, pasarse 8 horas al día escuchando a los Adrianes del camino.

Lo que me resulta curioso es observar como hay personas que aman la vida y mueren, y otras que la desprecian, sin embargo, viven.

 

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s